Las esterillas resistentes al calor son herramientas de cocina especializadas diseñadas para soportar altas temperaturas, proporcionando una barrera protectora entre utensilios calientes y superficies como encimeras, mesas o cocinas. Fabricadas con materiales duraderos, siendo el silicone una opción popular debido a su excepcional resistencia térmica, estas esterillas están diseñadas para soportar temperaturas que oscilan entre 200°C y 300°C (392°F a 572°F), lo que las hace adecuadas para colocar directamente sobre ellas ollas, sartenes, moldes para hornear o incluso utensilios de hierro fundido. Las esterillas resistentes al calor fabricadas con silicone ofrecen beneficios adicionales: son flexibles, no tóxicas y cumplen con estándares internacionales como LFGB, FDA y REACH, garantizando su seguridad al estar en contacto con alimentos y objetos calientes. La resistencia al calor de estas esterillas evita la transferencia de calor a las superficies debajo de ellas, protegiendo contra quemaduras, decoloración o daños a materiales como madera, mármol, laminado o vidrio. Muchas esterillas resistentes al calor tienen una superficie texturizada con relieves, puntos o patrones que mejoran el agarre, evitando que los utensilios se deslicen, y favorecen la circulación del aire para disipar el calor de manera eficiente. Están disponibles en diversos tamaños, formas (redondas, cuadradas, rectangulares) y grosores, siendo las esterillas más gruesas más eficaces como aislantes para objetos extremadamente calientes. Además del silicone, otros materiales resistentes al calor utilizados en esterillas incluyen corcho, madera o metal, pero el silicone destaca por su combinación de flexibilidad, facilidad de limpieza (aptas para lavavajillas) y resistencia a manchas y absorción de olores. Ya sea en una cocina doméstica, un restaurante profesional o una instalación para cocinar al aire libre, las esterillas resistentes al calor son herramientas esenciales que priorizan la seguridad, la protección de superficies y la durabilidad, asegurando que los utensilios calientes puedan colocarse con seguridad sin riesgo de dañar las superficies.